Conjunto Alcázar de Jerez
identidad cultural + conceptualización + sistema visual + aplicaciones – proyecto académico
Contexto
El conjunto monumental del Alcázar de Jerez necesitaba construir una identidad propia capaz de reforzar su presencia dentro de la oferta cultural y turística de la ciudad.
La propuesta partía de una necesidad concreta: dotar al conjunto de una marca reconocible, diferenciada de la institución que lo gestiona y capaz de articular su comunicación y sus futuras actividades culturales.
Brief
El proyecto planteaba la creación de una identidad visual propia para el Conjunto Monumental, diferenciada del Ayuntamiento de Jerez, que permitiera reconocerlo como una entidad cultural con personalidad propia.
La nueva identidad debía servir además para ordenar y mejorar su comunicación: desde la cartelería de exposiciones y actividades hasta futuras aplicaciones, proyectos culturales y elementos de señalización.
Investigación
El punto de partida era construir un imaginario visual capaz de trasladar la singularidad del Alcázar sin caer en los códigos habituales asociados a la comunicación patrimonial.
El análisis del entorno permitió detectar una comunicación poco dinámica y con escaso carácter divulgativo. Como referencia, observamos otros espacios patrimoniales y culturales, entre ellos el Real Alcázar de Sevilla, especialmente por la coherencia de su sistema visual.
Al mismo tiempo, estudiamos aquellos elementos que hacen especial al Conjunto Monumental: su origen almohade, la torre octogonal y la convivencia de diferentes estilos arquitectónicos.
La oportunidad estaba en trasladar todo ese contenido a una identidad contemporánea, capaz de presentar el patrimonio de una manera más accesible y de abrir el espacio a nuevas actividades y públicos.
Conceptualización
El primer paso fue encontrar una forma breve y reconocible de nombrar el conjunto. Así surgió CAJ, unas siglas que permitían construir una marca más directa y fácilmente identificable.
A partir de ahí establecimos tres ejes que debían orientar el desarrollo de la identidad: cultural, renovado y dinámico.
Con estas premisas comenzamos a explorar diferentes soluciones gráficas y tipográficas.
El primer paso fue encontrar una forma breve y reconocible de nombrar el conjunto.
Desarrollo
Las primeras exploraciones partían de las siglas en mayúscula. Sin embargo, estas soluciones no terminaban de responder al carácter cultural, renovado y dinámico que buscábamos.
Decidimos entonces trabajar con CAJ en minúsculas y con una tipografía sans serif. El cambio buscaba alejarse de los códigos visuales más solemnes asociados habitualmente a las instituciones patrimoniales y construir una identidad más contemporánea y accesible.
La tipografía se convirtió así en uno de los principales elementos de diferenciación de la marca.
La nueva identidad buscaba acercar el patrimonio y sus contenidos culturales a un público más amplio, combinando el carácter histórico del conjunto con una comunicación más contemporánea.
Resultado final
La identidad se planteó como un sistema capaz de adaptarse a los distintos ámbitos de comunicación del conjunto monumental. A partir de la nueva marca y de los recursos gráficos desarrollados, construimos aplicaciones destinadas tanto a la comunicación cultural como a la propia experiencia de visita.
El sistema se trasladó a soportes como cartelería, papelería, señalética y piezas editoriales, buscando mantener una imagen reconocible y coherente en cada formato.
La intención era que la nueva identidad no funcionase únicamente como una marca, sino como un lenguaje visual capaz de ordenar y dar personalidad a toda la comunicación del CAJ.
Aplicaciones
La identidad se planteó como un sistema capaz de adaptarse a los distintos ámbitos de comunicación del Conjunto Monumental. A partir de la nueva marca y de los recursos gráficos desarrollados, construimos aplicaciones destinadas tanto a la comunicación cultural como a la propia experiencia de visita.
El sistema se trasladó a soportes como cartelería, papelería, señalética y piezas editoriales, buscando mantener una imagen reconocible y coherente en cada formato.
La intención era que la nueva identidad no funcionase únicamente como una marca, sino como un lenguaje visual capaz de ordenar y dar personalidad a toda la comunicación del CAJ.